Viernes 30 de Abril. Día de mudanza. Me levanto temprano con toda la energía. Subo valija, bolso y cajas al auto. Departamento.
Bajo primero la valija y dos bolsos. Subo. Entro. Los dejo. Son alrededor de las 8.15. Emocionada, salgo para buscar lo que me falta.
Cierro la puerta. ¿Las llaves? Adentro. Sobre la mesa.
Tengo las llaves del auto. Bajo, por suerte alguien salía y abre. Voy a mi casa. Trato de localizar a Darío a ver si dejó las llaves en su casa o las tiene encima. Son 8.31. A las 9.00 viene Telecom a instalarme el teléfono. Chan.
Llamo a Telecom para cancelar la instalación. No les voy a poder abrir. Me dicen que no pueden cancelar. Ya es tarde. Changos. 8.45.
"Y bueno... llamá al cerrajero a ver si te la puede abrir", dijo mamá. Gracias má. Y llamé al cerrajero. Ricardo Valle. El mismo que me cambió la cerradura la semana anterior. Por suerte está disponible. Lo paso a buscar y vamos.
8.57. Subimos. Ricardo pasa una hoja por el marco y... voilá. 43 segundos (o menos). Voilá. 40 pesos. Pero recuperé el impulso. Y aprendí (creo). Guardé las llaves en el bolsillo todo el día. Qué manera de arrancar...
9.20 Timbre. Llega Telecom y me instala el teléfono.
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