Tengo un dilema inmanejable. Uno de esos típicos arrebatos internos que la razón no consigue dominar. Preveo unos días negros y es difícil tratar de revertir el pronóstico.
Sólo puedo contar mi lado de la historia y mi punto de vista. El otro imagínenlo. La cuestión es esta: largos meses esperé por el fin de semana largo que se avecina, el nuevo de Marzo, el del carnaval. Esperé ansiosa porque dejé las vacaciones para Mayo y estos cuatro días son los primeros de largo corte. Claro, los esperé para irme, pero no va a ser así.
Punto primero: mi novio ha decidido irse con los amigos a Gualeguaychú los cuatro días. Okey. Hete aquí la novia copada. "O-key", "qué bue-no". "Que te diviertas". Bueno, caída de las ilusiones 1. La idea del campo, la ida: muertas. ¿Amigas? No disponibles. No importa, me la banco. No me jode lo que pase allá, no me joden las minitas, la joda, el alcohol, el roce, nada. Go. Pero esto no es nada. Sí, me quedo sola en casa y en Buenos Aires 4 días. 4 gloriosos, libres, vacíos días... con las piernas cortadas.
Punto segundo: lo grave. El muchacho se lleva el auto. El muchacho me deja de garpe en casa, un fin de semana largo y sin auto. O sea...
Mi tolerancia está en su mínima capacidad. No puedo ocultar mi enojo. Soy cara de culo andante. No me banco la situación y no hay nada para hacer. Ya compré la idea de que se vaya. Genial, chau, andate. Qué copada que soy, qué macanuda, pasalo lindo. Pero estar sin el auto, tener que ver en qué voy si quiero salir... no lo tolero y tiene que ser parte del gesto de apoyo, pero se hace muy difícil.
Es así. No es fácil "ser sola". Y voy a decir la verdad: espero que vaya y que se aburra.
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