Es una verdadera intriga. No sabemos de dónde salen, pero se reparten por todos lados. Pelusas. Pelusas de diversas formas, colores y tamaños. Al principio eran rojas. De un rojo vivo, como el de la colcha de la cama. "¡Ajá! Es la colcha", dijimos. Entonces la cambiamos.
Nuestro enemigo se adapta al medio. Entonces, simplemente empezaron a verse grises. Siguen y siguen. Se acumulan en el cuarto, en las patas de las sillas del comedor, en el balcón, en la cocina...
¿De dónde salen? ¿De dónde vienen? ¿A dónde van? ¿Alguien puede explicármelo? ¿Cuál es su propósito? No sé cómo combatirlas. Nos atacan. Son una plaga. ¿Cómo las derrotamos?
Estamos dejando de barrer... Nos estamos rindiendo... Un día, puede ser que en este departamento, sólo encuentren pelusas. Nosotros hechos pelusas. Y ahora que lo escribo, ante mí, la revelación. Esta es la verdad: "de la pelusa venimos y a la pelusa vamos".
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