sábado, 10 de abril de 2010

4 de Octubre de 2009


Ese día, nublado y fresco, en un campo en algún lugar de la Provincia de Buenos Aires, juntando barro y otros elementos orgánicos para elaborar "compost", se escribe el "Había una vez...". Hablamos del tema por primera vez.

No recuerdo cómo surgió la conversación, hablábamos mientras trabajábamos, pero luego de un abierto intercambio de opiniones, llegamos a la conclusión de que irnos a vivir juntos era un tema que podíamos y teníamos que hablar seriamente. Sí recuerdo mi sorpresa ante su naturalidad... "¿está hablando en serio?". Sí, irnos a vivir juntos era un proyecto que, a pesar de los 7 meses de noviazgo, ya podíamos discutir.

A partir de ahí, de a poquito, fuimos dando pasos seguros. Dos meses después ya sabíamos dónde podíamos ir a vivir, el tiempo que teníamos que esperar para que ese lugar estuviera disponible (3+ meses) y ya habíamos comenzado el "business plan" en un Excel que se tituló "Proyecto Aventura 2010" y contaba con 3 hojas iniciales: timeline, gastos comunes y gastos individuales (cuyo primer borrador fue una hoja de cuaderno escrita en el bar "Manzanitas" de Triunvirato).

El proyecto se fue armando así como esa tarde nos dimos a la tarea de reacondicionar el horno de barro... definimos el objetivo, elegimos los elementos cuidadosamente, nos explicamos cómo debía desarrollarse el proceso y nos entregamos a disfrutar la misión. Juntos. Y lo disfrutamos. Y quedó divino.

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