Es jueves en la noche. El sábado es el día D (o algo por el estilo, no sé cómo llamarlo). Mi cabeza es un quilombo. Mi laburo, mejor ni nombrarlo.
Porque no puedo elaborar mucho más, voy a listar detalles de los últimos momentos:
- Pañolenci para las sillas... ok (aunque es rojo, ver)
- Pegamento para pegar el pañolenci: comprar
- Sábado 8hs. viene el flete a mi casa
- Sábado de 8 a 12 llega el sommier
- Sábado de 14 a 18 llega la mesa, sillas y modular
- Papá va a poner la luz del cuarto, pasillo, tubos de la cocina (que hay que contar), lavarropas, reconectar el horno... y "purgar la estufa" (ni idea qué es eso!!)
- Limpiar TODO antes de poner nada
- Compras pendientes: sillón y mesa de la cocina
- Cerrajero para cambiar la llave, posiblemente viernes
- Sábanas listas, cubre sommier listo, colcha para tirar, lista
- Recordar llevar escalera, caja de herramientas, adaptador del iPod para escuchar música, pava para hacer mate
- Trapos para limpiar, ok
- ¿Llevamos la ropa este finde y ya?
- Cortinas... todavía no vimos nada de cortinas
- Algo más??¡¡?¡?!¡!
Nunca imaginé que iban a ser tantas las cosas. Lo bueno de todo el esfuerzo, estrés, inversión, es que Darío va a estar ahí... el sábado y todos los otros días que le siguen.
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