martes, 20 de abril de 2010

La ayuda y los regalos: verdadera fortuna personal


Tener una familia que apoya, "garpa". O utilizando una frase más dulce y marketinera: "no tiene precio". Y en esta experiencia hemos confirmado su alto valor. Para mí, son un bien personal. Sin ellos, muchas cosas no estarían saliendo como salen y probablemente estaríamos tardando mucho más tiempo en preparar el hogar.

Un aporte específico viene con los regalos. Sea lo que sea, cuando arrancás de cero, todo ayuda. Me contento en decir que hemos sido regalados con cosas tales como sábanas, cubiertos, utensilios de cocina, alimentos, bebidas gaseosas, bebidas alcohólicas (cerveza!), moldes para torta, paño "anti-flama" para tabla de planchar, insumos para limpieza, productos de tocador y hasta un LCD de 32".

Sin embargo, los regalos más grandes vienen con la ayuda que nuestras familias nos dan en tiempo y trabajo. Esto incluye: reacondicionar una cajonera, hacer las compras de los presentes mencionados, ir al depto a recibir y monitorear al pintor y los plastificadores, ofrecerse como mano de obra para cualquier instalación eléctrica, para transportar cosas, hacer de flete y conducir acciones de limpieza para mejorar la preparación. Más, claro está, el tiempo dedicado a tener largas o breves charlas inundadas de consejos y opiniones.

Realmente, tenemos una fortuna personal en familia. Nuestros padres (arriba derecha mis suegros, a la izquierda mis padres), tíos, la nonna, los hermanos que preguntan, los amigos que hacen el aguante... de verdad, somos ricos riquísimos así.

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