Miércoles 6 de Abril de 2010.
Se firma el contrato de recisión detrás de esta puerta. Descubrimos que Federico no sólo es un vivo, sino un sucio descuidado y que tenía un gato. Descubrimos que el baño es chiquito, pero el placard del pasillo de paso es genial. Y que el piso está en ruinas, pero debemos hacer prevalecer la idea de que no será así una vez hechos los trabajos pertinentes.
En la misma tarde hablamos con el plastificador y vino Silvio, el pintor, que al día siguiente nos pasaba el presupuesto que aprobaríamos.
Descubrimos nuestro futuro hogar, finalmente. Y las cosas empezaron a ganar el peso de la realidad.
Por fin.
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