El objetivo de este espacio está bien definido: dejar guardadas aquí las casi siempre fantásticas, muy pocas veces adversas y nunca aburridas aventuras de mi vida desde que estoy con Darío.
Darío es un personaje. Es ficción y es realidad. Es. Y mi vida ha mejorado tanto desde que estoy sentimentalmente con él (porque lo conocía no sentimentalmente de antes) que merece ser celebrado. Esta es una forma de hacerlo.
Este blog podría haber empezado mucho antes... mi vida con Darío empezó hace más de un año atrás. Pero nace ahora, porque un hito está por acontecer, una bisagra se está por crear y el tiempo cambiará de estatuto: me voy a ir a vivir con Darío.
Este hecho clave define gran parte de todo lo que vendrá... es mi intención relatar las historias que nos acontezcan y las experiencias nuevas (al menos para nosotros) que implica este movimiento: contratar al pintor, plastificadores, comprar muebles, cama, utensilios, detalles... vivir sin la familia primaria, cocinarnos todos los días, lavarnos la ropa, plancharla, limpiar, hacer las compras... aprender a vivir por la propia cuenta. Hacerse por completo responsable de sí mismo. Y del otro.
No es fácil acordar. No es fácil negociar. No es fácil crear un clima. No es fácil hacer un hogar. No es fácil soportarme. Ni es fácil bancarlo siempre a Darío. Pero él es risa, es certeza, es inocencia, es compartir, es convicción, razonamiento y simplicidad... y por eso todo va a ser más fácil.
Acá dejo una parte de mis memorias para que pasado un tiempo pueda volver y recordar algunos detalles olvidados de lo que vivimos e hicimos en esta aventura que es nuestra vida.Sí, ésta tal vez sea una historia más de amor para todo el mundo. Pero todo el mundo también es una historia más para mí. Pero Darío, Darío no lo es.
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